
Al mencionar lo sabrosa, no me refiero a lo buena que estoy jajaja, sino más bien a la suma y multiplicación de hechos en todas sus variedades e índoles que permitieron en mi sazonar de una forma deliciosa.
Un año más y con cada uno, nuevos ingredientes, más precauciones y tal vez una pizca menos de errores.
Que bonito añejar así, despertando satisfecha hasta con el aire que respiro, observando todo lo que necesito y ¡más!; enamorándome en un segundo y estrellándome al siguiente. y sigo insistiéndo que bonito añejar así, con aquel sentimiento de dolor irrellenable, insepultable pero delicioso; queriendo más atención, seguramente llamándola, con esas ganas de sólo dormir, de renegar, ser ágria, pues hasta el dulce mas cautivador se cansa; tener mi sentido de pertenecia con todas las alertas prendidas; añejar en busca o con el cómplice de torpezas correcto; equivocarme responsablemente y poder decir SI a lo que se me antoje , NO a lo que me aburra; querer dinero, conseguirlo; llegar hasta donde deseo y retroceder las veces que se me ocurra; llorar alcohol si alguna vez me siento herida; decorar mis fantasías, cumplirlas.
Encarar hipocrecías, restar amistades y porque no sumar enemistades ( y de aquellas punzantes), pero a la vez disfrutables, manejables y por supuesto perdonables, porque añejando se perdonan rencillas, se gana favores y se los cobra obviamente.
Añejando me convertí en el centro de un foco, en el tema de almuerzos y en el disgusto de varias, el plato apetecible de otra masa y el fracaso doloroso de algunos probablemente.
Me estoy añejando pero feeeeliz... disfruto mis mañanas, tardes y hasta mis sueños por la noche, calibro mis sentimientos y resto mi decepciones.
Después de todo esto y mucho más como no añejar sabrosamente y como no seguir añejando....
sol menguante.

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