Me siento a pensar como muchas noches, como todas aquellas en las que conversando con mis sueños busco mis respuestas, hoy como hace 37 días pienso en tí, converso con tus ojos, le sonrío a tu mirada y suspiro tu aroma.
¡Te conocí! y todas las excusas del mundo se unieron para el propósito (que llegué después, nos cambiamos de lugar, mi compañera de habitación me cae gorda!, bla, bla, bla), mi primera impresión cuando te ví fue: y ¿ este? que hace con mis amigas, terminaron incluyéndome en el grupo los conocí a todos, y siempre me pareciste el mas sincero, tierno y buena honda.
Los días transcurrieron, aquel lugar era un paraíso, nuestras tareas diarias nos unían más y más; pero como todas las cosas fantásticas de la vida tenía que terminar, contradicción uno, se irán, pues claro todos los haremos la utopía terminó, y porque siento esta pena, mi cabeza me dice que lo extrañaré, debe ser porque compartimos mucho tiempo juntos y esas 5 ultimas horas, terminaron por desequilibrar mis sentidos, mi fortaleza y mi decisión.
Con más confusiones que al principio regresé, con ese sin sabor de tener algo que te agrada tanto y saber que no te lo podrás quedar.
Transcurrieron los días, confusiones, sensaciones, de aquellas que las sientes en la piel cada que las recuerdas, ya sea por la intensidad o por la pasión que hubo en ellas se estancaron en mi mente, en mi cuerpo, tenía tu aroma en la nariz; pero la lógica regresa como recordando una deuda pendiente, una realidad que transforma y modifica nuestra historia, reacciono…
Mi mente adormecida trata de colar la realidad, no estás, no podré buscarte, no estás cerca de mis límites… Pero ¿Quién te quiere con límites?, lo que comencé a sentir no tiene un fundamento, no hay comprobación, ni sé si es correcto o no y ni siquiera me importa.
Algo me hace latir con fuerza el corazón sonrío tontamente, hace mucho que no siento que me falta el aire, me sudan las manos, ingiero saliva para tranquilizar esta angustia; planteo a la mesa de mi conciencia mis dudas; ¿Porque apareciste tan tarde?, ¿Tan lejos?, ¿ Porque me enloqueces tanto?, ¿Cuando cambiaron las cosas?, ¿Me enamoré?. Al otro lado de la mesa está ella criticando, advirtiendo, sentenciando, pero feliz yo lo sé, ambas encontramos lo que nos hace falta, ambas recorreremos las distancias que se necesitan para verlo.
Porque eres el hombre al que no aparto de mi mente, el que me ilusiona sin y con sentido, porque este amor tiene química, porque tus ojos los llevo copiados en las pupilas, tus manos me apaciguan, alborotan y tu boca… tu labios, tus dientes.
Siempre quédate conmigo, nunca dejes de hablarme al oído, nunca me faltes en sueños, llévate lo que te sea necesario de mí, y gracias por darme todo lo tuyo… tú en mí yo en ti para siempre.
sol menguante.
