lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Sí?... Archivado.

El hablar del asunto hace a veces que no sea tan pesado recordarlo, era un día de semana complicado( de aquellos tediosos para salir) desperté tarde, y no me moví de la cama hasta que no fue hora de almuerzo, tenia cosas que hacer por la tarde, lo cual me obligo a ducharme y cambiarme; hasta ese momento todo muy bien, acudí a todas mis citas e hice todos los quehaceres, regrese temprano cosa que no creí posible en el fondo sabia que algo diferente sucedería o buscaría hacer. Necesitaba internet, era como la herramienta para conseguir ese algo que ni sabia claramente que seria, como por inercia me senté y hablé con muy pocas personas, conteste a mis amigas y punto, se abrió una ventana era “él” y como un simple impuso atine a charlar (muy extraño) pensé, hace unas horas ni me interesaba saber si se encontraba bien, era de aquellas personas a las que ni recuerdas hasta que las vez o hablas con ellas.

Quería verlo, no llegue a comprender porque me interesaba tanto, ni siquiera habían sentimientos románticos, si “hubo” amistad, pero ningún amigo me causo esas ansias; para simplemente olvidar ese deseo bromeaba con amigas de modo que distraigan aquel pensamiento, crujía los dientes y me rascaba el cuello suavemente como pidiendo a mi cabeza que se relaje y piense en otras cosas y ahí otra vez la ventanita parpadeando como incitándome, el simple hecho de mirararla me hacia una tentadora invitación, no me detuve a pensar y a pesar de saber que en mi mente se anidaban hechos , recuerdos o sensaciones que anule por algún tiempo continúe, ahí estaba el pensamiento hecho pregunta, y respondió el deseo con palabras claras sin dejar un solo NO flotando. Las escusas naturalmente se expandieron me abrigue y con muchas dudas pero cargando ese impulso que no llegare a comprender tal vez aunque busque respuestas o quiera descifrarlas Salí, en la calle me planteaba alternativas, buscaba motivos para no ir o regresar pero seguía caminando, en el trascurso planeaba como volvería y como retiraría aquellos 5 minutos de deliciosas mentiras y fantasías absurdas pero se quedo en mi mente, subí al taxi, seguía diciéndome volvamos pero no dije una sola palabra acepto su dirección, traía las manos heladas pero la cabeza caliente, aun estando en su puerta pensaba en volver pero no lo hice lo vi, y como en otras ocasiones pudimos solo vernos los dos, sin gente, sin ruidos, sin horas, sin temores ni restricciones, yo acaparaba su atención y él venía acaparando hace interminables minutos la mía, siempre me daba gusto verlo, fue un gran amigo hasta algún tiempo, no parábamos de hablar y lograba hacerme sentir bien, las cosas tal vez cambiaron cuando decidimos dejar de hablar para dedicarnos a otros asuntos, extrañaba al amigo, al verlo frente a mi me hizo pensar por un momento que era a aquel sujeto al que necesitaba, ese con el que no contaban las horas, el que me abría el corazón para contarme muchas cosas, pero que a la vez canjee por besos y caricias. Como de costumbre de buen humor me invito a entrar todo seguía igual, al dar una vuelta por el lugar con la mirada comencé a sonreír, no entendía que hacia ahí pero no quería irme, seguí hasta donde él me indico, me senté y esperé hasta que él vuelva, al entrar se acerco y me dio un abrazo, charlamos un buen rato hasta que las palabras parecieron terminarse; hubo una lucha por el control remoto y mientras eso pasaba yo reía feliz todo era como en las épocas de sana amistad, pero... seamos sinceros ¿quién fue a charlar? Era ¡tonto! tan solo suponerlo, esa amistad ya no andaba para secretos, en mi mente tenia miles de historias intensas por cumplir, historias que se inventaron y tejieron en segundos. Continúo bromeando su forma de ser me hacía sentir cómoda a pesar de la situación, estábamos frente a frente las respiraciones cambiaron las miradas se trasformaron, podía leer muchas frases sucias con solo mirarlo y creo que él percibió lo mismo, medite mil veces antes de atravesar ese par de centímetros que nos separaban; era muy tarde cerré los ojos toco mi mejilla, yo acaricie su cabello, hasta ese momento emotiva se veía la escena , después de seguramente hasta horas no tengo idea el tiempo se elimina cuando estamos así, otra vez las palpitaciones iban más rápidas más intensas, decidí no parar no tenía ganas simplemente de hacerlo, compartimos palabras anhelantes, para aquel momento estaba convencida de que era lo que tenía que hacer, él me deja decidir siempre, sólo si deseo es la condición, me dijo cosas bonitas que nacieron por las circunstancias, porque el momento apasionante lo ameritaba o quizá quiero pensar que las sintió realmente , tengo toda esta mezcla solo con él, pero estoy convencida de que enamorada no estoy, me siento diferente es como aquella adrenalina o emoción que sientes por aquella persona ganadora del primer “turno”, amo a otra persona (creo) y a pesar de sentir otro tipo de emociones fuertes no se comparan con estas y vuelve la confusión a mi cabeza, me distrae, el sentimiento de estas equivocada regresa, culpable, sin escrúpulos, mentirosa así me siento de repente y lo alejo de mi, fue una manera un poco osca tal vez, luego de un instante noto su incomodidad por lo que esta pasando y la siento yo también, intento cambiarle el ánimo le cuento historias ridículas sobre mi vida y vuelvo a extrañar al “amigo” que tuve alguna vez, decidimos salir de ahí regresar yo a casa y el ir a visitar a un amigo, estando ahí recostada viendo como alista todo lo necesario para podernos ir, el deseo de avalancharme sobre él se instala neciamente en mi cabeza, pero… no podía hacerlo la vergüenza, la timidez fueron más fuertes y más necias me aliste al igual que él y salimos.

Una vez más como muchas otras cuando éramos buenos amigos no necesitamos que pase nada para tener el gusto de vernos, pero no quedo la misma sensación con la que llegue y seguramente con la que él me esperaba, caminamos, callados, rascaba mi cuello nuevamente, pero como decirle volvamos y terminemos quería que fuese la ultima vez pero yo misma sabía que no era posible, comenzó a bromear con mi repentino cambio de humor, entre líneas estoy segura que quería lo mismo, pero no me lo pediría nuevamente y no me atrevería a hacerlo yo, dentro del taxi se comporto muy amable conmigo, iba conversando con el chofer y a la par me hacía gestos de cariño, eso me hacía sentir extraña desde que lo conocí y la confusión nuevamente se instala en mi mente, llegue a casa me sentía feliz por archivar mi SI, pero no sé si frustrada o decepcionada por no dejarlo salir.

¿Hay pasiones tan fuertes que escapan de lo correcto?, ¿cómo comenzó? y ¿ya termino? No comprendo, no puedo decidir entre ningún extremo; lo deseo, lo extraño, lo necesito pero ninguna de esas emociones las puedo cumplir, no tengo porque extrañarlo ni porque necesitarlo mucho menos desearlo es incorrecto…

Quisiera que volviese a ser mi compañero, y sentir aquel respeto que aunque desapercibido deje de sentir, quiero volver al pasado y archivar desde el principio ese SI que le di; esta noche aquí sentada aborrezco el deseo por el que a un amigo perdí, juzgo al instinto que cambia personas, incita circunstancias y confunde al corazón. Porque se cayó la barrera de amigos que no se debe derrumbar, accedimos a tentaciones y pasiones las cuales no debimos aceptar.

Y me quedo solo con las confusiones y los sinsabores, dormiré pensando en todas aquellas historias, mentiras deliciosas y fantasías absurdas que hoy por él sentí, despertaré prometiéndome ni siquiera pensar en alguna otra vez volver a rescatar el sí…

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